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Kevin sonriendo frente a su carrito de playa Logo ilustrado de El chico de la playa
¡Hola! Este soy yo.

¡Hola! Soy Kevin,El chico de la playa

Si alguna vez me cruzaste por la playa del sur con mi carrito, seguramente ya sabés quién soy. Y si es la primera vez que llegás hasta acá, ¡bienvenido! Me gustaría contarte un poquito quién está detrás de todo esto.

Villa GesellRecorriendo las playas del sur por 13 temporadas
Una historia familiarque se remonta desde 1988

¿Por qué «El chico de la playa»?

La verdad, el nombre surgió casi sin buscarlo. Cuando los chicos me veían pasar por la calle, muchas veces escuchaba:

«¡Mirá, mamá, es el chico de la playa!»
Dibujo de un niño con gorra señalando y gritando emocionado

Y así, casi sin darme cuenta, terminé encontrando el nombre que me acompañaria durante todos estos años.

Soy geselino y llevo unas 13 temporadas recorriendo la playa con mi carrito. Así que, si seguimos a este ritmo, dentro de unos años voy a tener que actualizarlo a «El adolescente de la playa»

Mi lugar en el mundo

Siempre me gustó estar cerca del mar. Disfruto los días de playa, el sonido de las olas, el sol y esa energía tan especial del verano.

Kevin mirando el mar al atardecer
Mi lugar favorito.

Pero lo que hace realmente especial este trabajo es la gente. Me encanta conocer personas de distintos lugares, conversar, compartir anécdotas y llevarme alguna que otra historia después de cada temporada.

A veces hasta llevo el ukelele al carrito y, cuando hay un momento tranquilo, aprovecho para tocar un poco. Para mí la playa no es solamente un lugar de trabajo, es donde me gusta estar.

Un carrito que me permitió llegar hasta acá

Hay algo que quizás no te imaginarías... soy abogado.

Durante mis años de estudio en Mar del Plata, el carrito fue fundamental. Gracias a este trabajo pude pagarme los estudios, sostenerme y finalmente recibirme.

Kevin en la playa con una bengala de humo verde, con la palabra ABOGADO escrita en la arena
Después de tantos veranos de trabajo, llegó el momento de celebrar.

Por eso, si alguna vez me compraste una pulserita, quiero que sepas que también fuiste parte de ese recorrido. Y siempre voy a estar agradecido.

Hoy tengo un título universitario, pero hay algo que no cambió, ¡sigo eligiendo la playa! Me sigue encantando trabajar en el carrito, conocer gente y compartir un pedacito de cada verano con quienes se acercan. Y, además, ¡amo el mar! No cambio esto por nada.

Esta historia empezó mucho antes que yo

Para entender de dónde viene El chico de la playa, tenemos que viajar unas décadas atrás.

En 1988 mis papás empezaron a hacer temporada en Villa Gesell. Eran jóvenes, hippies y artesanos, fabricaban su propia bijouterie y salían a venderla en la playa.

1991
Folleto de bijouterie artesanal en la playa, Villa Gesell, 1991
Villa Gesell, 1991. Uno de los folletos con los que mis papás promocionaban sus artesanías.

En aquella época, su estilo llamaba muchísimo la atención. Argentina acababa de salir de una dictadura militar y su forma de vestir, su espíritu libre y sus artesanías los hacían destacar. ¡Fueron de los primeros hippies!

El papá de Kevin en la orilla, con el torso descubierto y un palo cargado de collares y pulseras de bijouterie
Papá, con todo el surtido colgado del palo: collares, caracoles y el mar de testigo.
La mamá de Kevin en la playa, con trenzas y remera turquesa, junto a un palo con caracoles colgados
Mamá, con trenzas al viento y su palo de caracoles.

Años más tarde lograron ganar la licitación para la venta de bijouterie en la playa. Así, el rubro empezó a crecer bajo su organización. ¡Pero no se quedaron ahí! Fueron los pioneros en crear los primeros carritos de playa dedicados a la venta de bijouterie. ¡Literalmente abrieron el camino!

1992
El primer carrito de playa de los papás de Kevin, 1992
1992. El primer carrito de playa de mis papás. Así empezó una historia que continúa hasta hoy.
1993
Fotografía del carrito que ganó un concurso, 1993
1993. Este carrito fue protagonista de una fotografía que ganó un concurso. ¡Un reconocimiento muy especial para aquellos años!

Yo todavía no formaba parte de esta historia, es más, ¡ni siquiera había nacido! pero esos carritos terminarían siendo una parte importantisima en mi vida.

Una tradición que sigue creciendo

Con semejante historia familiar, era imposible que este oficio no terminara formando parte de mi vida.

Kevin bebé en brazos de su mamá, con carritos de playa de fondo
Un mini Kevin rodeado de carritos.

Llevo 13 años siguiendo los pasos de mis papás y, con el tiempo, la tradición también se extendió al resto de la familia. Primero se sumó mi hermana, después mi cuñado y también mi compañera de vida. Hoy cada uno tiene su propio carrito de bijouterie.

2015 → 2017
Kevin en su carrito, temporada 2017
2015. Una de mis primeras temporadas siguiendo los pasos de mis papás.
Kevin en su carrito, temporada 2015
2017. Dos años después, seguía encontrando mi lugar entre la playa y el carrito.

Lo que comenzó con mis papás y continué tantos años después se convirtió en un emprendimiento familiar que sigue creciendo.

Cada uno tiene su carrito, su manera de trabajar y su historia, pero compartimos el amor por este oficio y por llevar un poquito de nuestras artesanías a las playas.

Supongo que, después de tantos años rodeado de pulseras, caracoles y carritos, era bastante difícil que terminara dedicándome a otra cosa.

El carrito de Kevin en la orilla, temporada 2025
2025. Nuestra temporada 11 con el carrito clásico.
El carrito de Kevin bajo el muelle, temporada 2026
2026. ¡Estrenamos el modelo 2.0! El upgrade que mi espalda y mis piernas pedían a gritos.

Detrás de cada pulsera hay mucho más que un accesorio

Tres pulseras artesanales de macramé con caracoles y cuentas blancas sobre la arena

Vengo de una familia de artesanos y eso es algo que intento mantener vivo en mi trabajo.

Las tobilleras, pulseritas y collares de mi carrito son artesanales, hechos con dedicación y cuidando cada detalle.

Me gusta pensar que no te llevás solamente una pulsera, sino también un pedacito de Gesell.

Un recuerdo de tus vacaciones, de un día de playa o de ese verano que algún día vas a recordar con cariño.

¡Gracias por ser parte de esta historia!

Si llegaste hasta acá, gracias por tomarte un ratito para conocerme.

Y si todavía no nos cruzamos por la playa, espero que tengamos la oportunidad.

Cuando veas mi carrito, acercate a saludar. Siempre hay tiempo para una charla, una pulserita y un poquito de verano.

Nos vemos en la playa.

Kevin — El chico de la playa
¿Te animás a jugar?Manejá el carrito, juntá caracoles y armá pulseritas ¡podés ganar un premio!
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