¡Hola! Soy Kevin,El chico de la playa
Si alguna vez me cruzaste por la playa del sur con mi carrito, seguramente ya sabés quién soy. Y si es la primera vez que llegás hasta acá, ¡bienvenido! Me gustaría contarte un poquito quién está detrás de todo esto.
¿Por qué «El chico de la playa»?
La verdad, el nombre surgió casi sin buscarlo. Cuando los chicos me veían pasar por la calle, muchas veces escuchaba:

Y así, casi sin darme cuenta, terminé encontrando el nombre que me acompañaria durante todos estos años.
Soy geselino y llevo unas 13 temporadas recorriendo la playa con mi carrito. Así que, si seguimos a este ritmo, dentro de unos años voy a tener que actualizarlo a «El adolescente de la playa»
Mi lugar en el mundo
Siempre me gustó estar cerca del mar. Disfruto los días de playa, el sonido de las olas, el sol y esa energía tan especial del verano.
Pero lo que hace realmente especial este trabajo es la gente. Me encanta conocer personas de distintos lugares, conversar, compartir anécdotas y llevarme alguna que otra historia después de cada temporada.
A veces hasta llevo el ukelele al carrito y, cuando hay un momento tranquilo, aprovecho para tocar un poco. Para mí la playa no es solamente un lugar de trabajo, es donde me gusta estar.
Un carrito que me permitió llegar hasta acá
Hay algo que quizás no te imaginarías... soy abogado.
Durante mis años de estudio en Mar del Plata, el carrito fue fundamental. Gracias a este trabajo pude pagarme los estudios, sostenerme y finalmente recibirme.
Por eso, si alguna vez me compraste una pulserita, quiero que sepas que también fuiste parte de ese recorrido. Y siempre voy a estar agradecido.
Hoy tengo un título universitario, pero hay algo que no cambió, ¡sigo eligiendo la playa! Me sigue encantando trabajar en el carrito, conocer gente y compartir un pedacito de cada verano con quienes se acercan. Y, además, ¡amo el mar! No cambio esto por nada.
Esta historia empezó mucho antes que yo
Para entender de dónde viene El chico de la playa, tenemos que viajar unas décadas atrás.
En 1988 mis papás empezaron a hacer temporada en Villa Gesell. Eran jóvenes, hippies y artesanos, fabricaban su propia bijouterie y salían a venderla en la playa.
En aquella época, su estilo llamaba muchísimo la atención. Argentina acababa de salir de una dictadura militar y su forma de vestir, su espíritu libre y sus artesanías los hacían destacar. ¡Fueron de los primeros hippies!
Años más tarde lograron ganar la licitación para la venta de bijouterie en la playa. Así, el rubro empezó a crecer bajo su organización. ¡Pero no se quedaron ahí! Fueron los pioneros en crear los primeros carritos de playa dedicados a la venta de bijouterie. ¡Literalmente abrieron el camino!
Yo todavía no formaba parte de esta historia, es más, ¡ni siquiera había nacido! pero esos carritos terminarían siendo una parte importantisima en mi vida.
Una tradición que sigue creciendo
Con semejante historia familiar, era imposible que este oficio no terminara formando parte de mi vida.
Llevo 13 años siguiendo los pasos de mis papás y, con el tiempo, la tradición también se extendió al resto de la familia. Primero se sumó mi hermana, después mi cuñado y también mi compañera de vida. Hoy cada uno tiene su propio carrito de bijouterie.
Lo que comenzó con mis papás y continué tantos años después se convirtió en un emprendimiento familiar que sigue creciendo.
Cada uno tiene su carrito, su manera de trabajar y su historia, pero compartimos el amor por este oficio y por llevar un poquito de nuestras artesanías a las playas.
Supongo que, después de tantos años rodeado de pulseras, caracoles y carritos, era bastante difícil que terminara dedicándome a otra cosa.
Detrás de cada pulsera hay mucho más que un accesorio
Vengo de una familia de artesanos y eso es algo que intento mantener vivo en mi trabajo.
Las tobilleras, pulseritas y collares de mi carrito son artesanales, hechos con dedicación y cuidando cada detalle.
Un recuerdo de tus vacaciones, de un día de playa o de ese verano que algún día vas a recordar con cariño.
¡Gracias por ser parte de esta historia!
Si llegaste hasta acá, gracias por tomarte un ratito para conocerme.
Y si todavía no nos cruzamos por la playa, espero que tengamos la oportunidad.
Cuando veas mi carrito, acercate a saludar. Siempre hay tiempo para una charla, una pulserita y un poquito de verano.
Nos vemos en la playa.